noviembre 04, 2009

Porque de todo empieza a ser ya mucho tiempo

No es que haya pasado algo y sin embargo han pasado muchas cosas: ya el verano se quedó con su mar, con el sol y las risas en unas fotos y unos textos que nadie recordará, el otoño casi ni se dejo ver porque empezó tarde y ya sólo queda su rastro con miles de hojas que se tropiezan torpemente con los pies fríos de la gente y las llantas de los carros que no tienen consideraciones. Y así hace rato he olvidado sueños que tuve y que eran importantes y ahora son absurdos y...

Todo está dentro de ese torbellino las casas, las carreteras, las caras, las camas, el cielo, el mar, las flores, las hojas, las horas, las siestas, las malas noticias, las buenas compañías, los ratitos donde las lágrimas estropean cualquier cara o la enternecen (todo depende de quién sea el portador de esas gotas saladas); todo repito, está envuelto en giros que no paran de impulsar a los instantes a una velocidad más rápida que la de la luz y cuando está todo oscuro, vuelve el vacío. Y las preguntas también y los miedos también. Es un huracán que nace desde mis ojos y que no sólo mueve todo, lo revuelve todo, sino que lo repite todo. De nuevo las náuseas, el sin sabor y a veces el llanto.

Y al final de los días, siempre un resumen. Una síntesis de los momentos que no son míos pero que me duelen, de lo que he perdido por querer la perfección, de los daños irreparables que alguna vez hice y que son ya, pecados imperdonables. La incertidumbre es siempre mi conclusión. Nunca aprendemos, no hay nada cierto en todo lo que vivimos, no hay nada seguro y hay que salir a la calle sin ropa en pleno invierno. En cada esquina seguro alguien te entrega una media, que en la noche un hombre te está quitando para comerte los pies. En la cama de ese hombre, hay cobijas y calor. Y en la mañana, otra vez caminas por la ciudad con el viento que te hace arder los ojos y con las medias de tu compañía de anoche. En la estación del tren una mujer te roba las medias y así hasta el infinito.

Hoy los árboles no alcanzaron a despedirse de sus hojas pues en la mañana ya habían desaparecido. Yo, como ellos, espero una noche de estas perder algunos recuerdos.

4 comentarios:

O(ʜ)livia dijo...

me encantó, esto está lleno de melancolía pero aún así me gusta.
la última parte es fantástica, me he sentido así tantas veces!

"En cada esquina seguro alguien te entrega una media, que en la noche un hombre te está quitando para comerte los pies." -->eso me gustó demasiado!!

Laurita dijo...

Letras tardías y que buen jueguito de palabras el de las medias. Seguir con las mismas angustias y tú lo has dicho, nada de lo que vives es seguro, pero bueno, al menos el presente es lo más tangible que tenemos. Dale una sonrisita al invierno, a la mañana de seguir con tus días, porque desde el otro lado del oceáno estoy yo para intentar saber de tus cosas Sari, hoy al final no pudimos hablar, un desastre como siempre. Pero bueno, mira que ya van los días y tú sigues allá, punto extremo y en fin. Tantas cosas, bonitas palabras y tú sigue escribiendo.

Muchos abrazos púrpuras,

belga_seg dijo...

cronopia... qué pasó? suenan tristes tus letras! hace falta algún concierto en ese bareto perdido por Madrid para reanimarte? si es así, dame un silbidito... maintenant je suis à Bruxelles, tout près de Paris, tout loin aussi... :(... pero en una semana j'arrive en Espagne... así que cuando tengas un ratito, por Salamanca o por Madrid nos vemos... aunque ya sabes que Segovia aún espera tu visita!
besitos!

Cronopia Azul dijo...

Anitaaaaa!!

Tan bonita vos! Estaba por escribirte y no no te preocupes que así suenen tristes no lo estoy. Son cosas que a veces pienso y pues hace un año las cosas eran tan distintas, tan imposible soñar con lo que hoy vivo, que un día nublado de otoño me hizo escribir esto.

Avísame apenas llegues a Segovia, y arreglamos para ir a tu casa, a tus calles y esas cosas...

Un beso para vos también!