julio 04, 2012

Invitación a leer el Kamasutra


Juan Pablo no sabe pero con él hice por primera y por última vez el amor. Después de esa noche sólo he tenido sexo. No fue una noche ridícula con velas, la música adecuada y la ropa interior perfecta, fue una noche cualquiera en su cama y con sus amigos caminando por la casa. Él no sabe y no tiene por qué saberlo, nunca se lo dije y ahora no es tiempo para recordarle lo feliz que fue conmigo y que fui con él.

Sólo tengo una imagen quieta y nítida. Creo que ni siquiera me había quitado toda la ropa, ni estaba encima de mí. Estábamos acostados y mi cabeza colgaba de un lado de la cama. La luz del cuarto me daba en todo el cuerpo y entonces era más blanca mi piel. Yo tenía las manos estiradas y miraba para arriba. Sonaba Pink Floyd, siempre lo ponía para que sus amigos no me oyeran, un día me dio rabia y le dije que prefería que me tapara la boca a que no me dejara oírme y oírlo.

Sé que hicimos el amor, y sé que no quiero volver a hacerlo, porque sentí una alegría distinta a la de tener un orgasmo con mi novio, algo que muchas repetimos con distintos hombres y que pocas veces “se siente” distinto. Los ojos los tenía ahogados y todo era suficiente: el volumen de la música, el tiempo, la emoción, la fuerza y las ganas de no parar. Sabía que estaba en el sitio que quería estar y con el hombre que quería estar. El fondo era perfecto: Shine on your crazy diamond.

Después de esa noche seguimos juntos durante mucho tiempo. Nos acostamos muchas veces, en distintas partes, con otras bandas sonoras más “apropiadas” pero nunca volví a sentir que estuviéramos haciendo el amor. Supe que ahí terminó esa ilusión adolescente de “hacer el amor” porque me di cuenta de qué se trataba y no quedé con ganas de repetirlo. Desde ese día tengo sexo, incluso lo tuve con él y es mucho mejor así.

Es un eufemismo decir “¿Lo hacemos?” ¿hacemos qué? Pregunto yo. Uno no hace el amor, uno tiene sexo o incluso juega con el cuerpo del otro. Tal vez sería mejor si leyéramos el Kamasutra y no sólo tratáramos de imitar sus posiciones. En ese libro nos enseñan cosas tan importantes como que “cuando un hombre y una mujer que se aman desde hace algún tiempo logran encontrarse solos, superando grandes dificultades; o cuando uno de ellos regresa de viaje; o cuando se reconcilian después de una separación causada por desavenencias, su unión sexual se denomina la unión sexual del amor. Se practica de acuerdo con la fantasía de los amantes, y por el tiempo que les plazca” ¿No les parece más bonito así?

3 comentarios:

Paraconsistonta dijo...

Y a fin de cuentas ¿qué es hacer el amor?
Otra cosa, qué tema Shine on you Crazy Diamond, así "no fuera el más apropiado" :)

Explorador dijo...

Puede ser...aunque a veces el cuerpo se rige por reglas distintas a las del espíritu. Hay un momento para cada cosa, como dice la Biblia e inspiró a los Byrds en "Turn", canción que no es la más apropiada para el sexo a no ser que haya muchas vueltas y revueltas ;)

Un saludo :)

Sara Palacio Gaviria dijo...

Gracias por sus comentarios, a veces el hecho de que alguien me escriba me obliga a volver a leer lo que escribí.

Gracias a los dos por tomarse el tiempo para leerme.

Un abrazo