Hoy quisiera reinventarme, ser otra la que escribe y la que sueña. Sin embargo estoy aquí, sentada queriendo no ser la misma, queriendo olvidar lo que he sido y a quienes he amado.
octubre 03, 2012
septiembre 09, 2012
agosto 29, 2012
Conversaciones
Lui: Hola, por qué llorabas?
moi: Hola, porque estaba triste
Lui: Hasta cuando querés que pregunte?
moi: Hasta ahí
julio 04, 2012
Invitación a leer el Kamasutra
Juan Pablo no sabe pero con él hice por primera y por última
vez el amor. Después de esa noche sólo he tenido sexo. No fue una noche
ridícula con velas, la música adecuada y la ropa interior perfecta, fue una
noche cualquiera en su cama y con sus amigos caminando por la casa. Él no sabe
y no tiene por qué saberlo, nunca se lo dije y ahora no es tiempo para
recordarle lo feliz que fue conmigo y que fui con él.
Sólo tengo una imagen quieta y nítida. Creo que ni siquiera
me había quitado toda la ropa, ni estaba encima de mí. Estábamos acostados y mi
cabeza colgaba de un lado de la cama. La luz del cuarto me daba en todo el
cuerpo y entonces era más blanca mi piel. Yo tenía las manos estiradas y miraba
para arriba. Sonaba Pink Floyd, siempre lo ponía para que sus amigos no me
oyeran, un día me dio rabia y le dije que prefería que me tapara la boca a que
no me dejara oírme y oírlo.
Sé que hicimos el amor, y sé que no quiero volver a hacerlo,
porque sentí una alegría distinta a la de tener un orgasmo con mi novio, algo
que muchas repetimos con distintos hombres y que pocas veces “se siente”
distinto. Los ojos los tenía ahogados y todo era suficiente: el volumen de la
música, el tiempo, la emoción, la fuerza y las ganas de no parar. Sabía que
estaba en el sitio que quería estar y con el hombre que quería estar. El fondo
era perfecto: Shine on your crazy diamond.
Después de esa noche seguimos juntos durante mucho tiempo.
Nos acostamos muchas veces, en distintas partes, con otras bandas sonoras más
“apropiadas” pero nunca volví a sentir que estuviéramos haciendo el amor. Supe
que ahí terminó esa ilusión adolescente de “hacer el amor” porque me di cuenta
de qué se trataba y no quedé con ganas de repetirlo. Desde ese día tengo sexo,
incluso lo tuve con él y es mucho mejor así.
Es un eufemismo decir “¿Lo hacemos?” ¿hacemos qué? Pregunto
yo. Uno no hace el amor, uno tiene sexo o incluso juega con el cuerpo del otro.
Tal vez sería mejor si leyéramos el Kamasutra y no sólo tratáramos de imitar
sus posiciones. En ese libro nos enseñan cosas tan importantes como que “cuando
un hombre y una mujer que se aman desde hace algún tiempo logran encontrarse
solos, superando grandes dificultades; o cuando uno de ellos regresa de viaje;
o cuando se reconcilian después de una separación causada por desavenencias, su
unión sexual se denomina la unión sexual
del amor. Se practica de acuerdo con
la fantasía de los amantes, y por el tiempo que les plazca” ¿No les parece más
bonito así?
mayo 16, 2012
Terapia onírica
Tal vez los sueños no signifiquen nada. Tal vez sean un juego de la mente o por el contrario y recordando a Borges sean la actividad estética más antigua del mundo. A mí siempre me dicen que me los invento, que no es posible soñar así, que cómo me acuerdo de los detalles. Esas mismas personas dicen que mis sueños son una ficción (yo como Borges creo que lo son) y seguro sigo fabulando en el momento en que me despierto y luego, cuando lo cuento. Por eso estoy convencida que "sólo podemos examinar de los sueños su memoria, su pobre memoria".
Aquí he hablado de muchos sueños que he tenido, casi todos los días me levanto, me acuerdo y escribo lo que soñé (A veces lo hago en Twitter ¡qué horror!) pero casi nunca he hablado de los sueños en los que he entendido situaciones o he perdonado personas y que son tan fuertes que lo que pasa en ellos trasciende a mi vida real. Es decir, si perdoné a alguien en un sueño luego siento que ya no tengo rabia con esa persona. Si entendí algo, luego soy capaz de resolverlo sin problemas.
Una noche por ejemplo soñé con un amigo. La verdad él siempre me gustó pero nunca pudimos hablar en serio. Nuestras conversaciones se basaban en indirectas, en chistes, en bromitas inocentes y a mí eso me preocupaba mucho. Alguna vez le dije: Ven hablemos en serio. Él me respondió ¿cuándo no hemos hablado en serio? El sueño consistía en que por primera vez hablábamos en serio, era extraño oírlo así y más aun explicándome por qué se había alejado y por qué no había intentado estar conmigo.
Primero me dijo que con la niña que salía las cosas habían sido diferentes porque ella era más tranquila y menos intensa. Me confesó que él se asustaba cuando una mujer lo llamaba más de dos veces por semana, nosotros hablábamos casi diario y nos veíamos mucho también (Qué conste, él también me llamaba) Me dijo que yo hablaba mucho y que uno de sus mejores amigos le había hecho el comentario con exclamación incluida "¡¿Cómo te la aguantás?!". Yo lo miraba y a medida que pasaba el sueño sentía que estaba entendiendo lo que nos había pasado. Mis amigas decían que él era un imbécil por no aprovecharme, que era un niño que le tenía miedo a las mujeres con iniciativa (esos pajazos mentales femeninos), yo les creía.
Sé que hablamos mucho o bueno, que él habló mucho. Yo no recuerdo haberle dicho nada, sólo lo escuché. Cuando me desperté pensé en él y la sensación del sueño volvió. Entendí que había sido mi culpa que como dice una canción muy bonita de Pedro Guerra, pensé que el amor consistía en dar sin medir el calor del abrazo ¿quién sabe qué fue? ¿qué pasó?
Yo sé que no era amor, era una traguita divertida pero luego del sueño, cuando pienso en él y me acuerdo, ya no me da rabia, ya no me pregunto ¿qué fue? ¿qué pasó? porque sé que esa noche, hablé con él en serio, por primera vez pude escucharlo y saber qué era lo que pensaba. Tal vez él fue esa noche a mi sueño y me dijo lo que estoy segura no es capaz de decirme a la cara.
¿Por qué no? Todo es tan raro que aun esto es posible.
Aquí he hablado de muchos sueños que he tenido, casi todos los días me levanto, me acuerdo y escribo lo que soñé (A veces lo hago en Twitter ¡qué horror!) pero casi nunca he hablado de los sueños en los que he entendido situaciones o he perdonado personas y que son tan fuertes que lo que pasa en ellos trasciende a mi vida real. Es decir, si perdoné a alguien en un sueño luego siento que ya no tengo rabia con esa persona. Si entendí algo, luego soy capaz de resolverlo sin problemas.
Una noche por ejemplo soñé con un amigo. La verdad él siempre me gustó pero nunca pudimos hablar en serio. Nuestras conversaciones se basaban en indirectas, en chistes, en bromitas inocentes y a mí eso me preocupaba mucho. Alguna vez le dije: Ven hablemos en serio. Él me respondió ¿cuándo no hemos hablado en serio? El sueño consistía en que por primera vez hablábamos en serio, era extraño oírlo así y más aun explicándome por qué se había alejado y por qué no había intentado estar conmigo.
Primero me dijo que con la niña que salía las cosas habían sido diferentes porque ella era más tranquila y menos intensa. Me confesó que él se asustaba cuando una mujer lo llamaba más de dos veces por semana, nosotros hablábamos casi diario y nos veíamos mucho también (Qué conste, él también me llamaba) Me dijo que yo hablaba mucho y que uno de sus mejores amigos le había hecho el comentario con exclamación incluida "¡¿Cómo te la aguantás?!". Yo lo miraba y a medida que pasaba el sueño sentía que estaba entendiendo lo que nos había pasado. Mis amigas decían que él era un imbécil por no aprovecharme, que era un niño que le tenía miedo a las mujeres con iniciativa (esos pajazos mentales femeninos), yo les creía.
Sé que hablamos mucho o bueno, que él habló mucho. Yo no recuerdo haberle dicho nada, sólo lo escuché. Cuando me desperté pensé en él y la sensación del sueño volvió. Entendí que había sido mi culpa que como dice una canción muy bonita de Pedro Guerra, pensé que el amor consistía en dar sin medir el calor del abrazo ¿quién sabe qué fue? ¿qué pasó?
Yo sé que no era amor, era una traguita divertida pero luego del sueño, cuando pienso en él y me acuerdo, ya no me da rabia, ya no me pregunto ¿qué fue? ¿qué pasó? porque sé que esa noche, hablé con él en serio, por primera vez pude escucharlo y saber qué era lo que pensaba. Tal vez él fue esa noche a mi sueño y me dijo lo que estoy segura no es capaz de decirme a la cara.
¿Por qué no? Todo es tan raro que aun esto es posible.
abril 22, 2012
Mi primera película
Escena única
Dos personas que se quieren sin saberlo, que viven lejos y nunca se ven, prenden una noche el computador y encuentran entre toda la información que les llega, un mensaje de un amigo que habla de una mujer, un mensaje de una amiga que habla de un hombre. Empiezan a mirarle la vida al otro, a reconocer sus gustos, sus amigos, sus familiares, su cuerpo, su cara, su boca.
Él piensa en una canción, la misma que ella acaba de poner en Itunes. Juntos por primera vez y sin saberlo, los dos comparten algo: una voz que los acompaña y una misma sensación: querer estar con la mujer que acaba de espiar, querer estar con el hombre que empieza a desear.
Dos personas que se quieren sin saberlo, que viven lejos y nunca se ven, prenden una noche el computador y encuentran entre toda la información que les llega, un mensaje de un amigo que habla de una mujer, un mensaje de una amiga que habla de un hombre. Empiezan a mirarle la vida al otro, a reconocer sus gustos, sus amigos, sus familiares, su cuerpo, su cara, su boca.
Él piensa en una canción, la misma que ella acaba de poner en Itunes. Juntos por primera vez y sin saberlo, los dos comparten algo: una voz que los acompaña y una misma sensación: querer estar con la mujer que acaba de espiar, querer estar con el hombre que empieza a desear.
abril 08, 2012
¿Jugamos?
Les propongo un juego simple para tratar de construir un texto que responda a estas preguntas ¿De qué hablamos cuando hablamos del amor? ¿De qué hablamos cuando hablamos de la muerte? ¿Es la palabra puta un insulto?
Si quieren jugar sigan los siguientes pasos:
1. Vayan a su correo y en el buscador de mensajes pongan la palabra "amor".
2. Cuando les aparezcan los resultados escojan el mensaje correspondiente a su edad (es decir, si tienen 24 busquen el mensaje 24) ADVERTENCIA: no importa que sea un Grupon, un correo no deseado, un chat, lo que sea.
3. Copien la frase (si es necesario para entender el sentido, lo que hay antes o después también) y envíenmela a sapalacioga@gmail.com o simplemente comenten esta entrada.
4. Repitan los pasos 1, 2, 3 con las palabras "muerte" y "puta".
Luego veremos qué sale de todo lo que hablamos.
Si quieren jugar sigan los siguientes pasos:
1. Vayan a su correo y en el buscador de mensajes pongan la palabra "amor".
2. Cuando les aparezcan los resultados escojan el mensaje correspondiente a su edad (es decir, si tienen 24 busquen el mensaje 24) ADVERTENCIA: no importa que sea un Grupon, un correo no deseado, un chat, lo que sea.
3. Copien la frase (si es necesario para entender el sentido, lo que hay antes o después también) y envíenmela a sapalacioga@gmail.com o simplemente comenten esta entrada.
4. Repitan los pasos 1, 2, 3 con las palabras "muerte" y "puta".
Luego veremos qué sale de todo lo que hablamos.
marzo 10, 2012
Consejos de un muerto
Cuidarás tus palabras como cuidas tus dientes, tu pelo, tu cuerpo. No andarás diciendo palabras bonitas que no entiendes y que mucho menos, entienden los otros. Te tomarás el tiempo suficiente para comprender la diferencia entre la necesidad y la posibilidad. Porque si no lo haces, estarás condenada a utilizar las mismas palabras y a deshonrar el sentido y el significado que cada una de ellas ha tenido en su recorrido a través del tiempo y de las bocas de los hombres.
marzo 01, 2012
Contradicciones
1. Ese deseo inmenso de romper todos los lazos y al mismo tiempo no querer separarme de ellos.
2. Pasar de un beso en la mejilla a un beso en la boca y, luego, pasar de darle un beso en la boca a darle un beso en la mejilla, de un día para otro.
3. No tener nada qué hacer y sentir el peso de un ferrocarril en los huesos.
2. Pasar de un beso en la mejilla a un beso en la boca y, luego, pasar de darle un beso en la boca a darle un beso en la mejilla, de un día para otro.
3. No tener nada qué hacer y sentir el peso de un ferrocarril en los huesos.
febrero 27, 2012
Cartas
No sé si ya hemos hablado del libro de Cartas, yo creo que no.
Yo creo que alguna vez me contaste una historia, que la verdad no te creí mucho.
Ahhh, eso les pasa a todos. Nadie cree que sea posible que cuando uno escoge un libro, de su autor favorito y lo abre al azar pase lo que a mí me pasa con las Cartas.
Sí, suena medio forzado. Igual para mí tu obsesión con Cortázar es un reflejo de lo intensa que sos cuando amás algo de verdad.
¿intensa? puede ser un poco pero la verdad es que...mirá mejor te muestro y ya vos decís si es que yo me lo invento ¿te parece?
Dale
Yo creo que alguna vez me contaste una historia, que la verdad no te creí mucho.
Ahhh, eso les pasa a todos. Nadie cree que sea posible que cuando uno escoge un libro, de su autor favorito y lo abre al azar pase lo que a mí me pasa con las Cartas.
Sí, suena medio forzado. Igual para mí tu obsesión con Cortázar es un reflejo de lo intensa que sos cuando amás algo de verdad.
¿intensa? puede ser un poco pero la verdad es que...mirá mejor te muestro y ya vos decís si es que yo me lo invento ¿te parece?
Dale
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Hoy abrí el libro, mientras esperaba que se acabara una subasta online en la que estaba participando. Hoy no estaba esperando una respuesta a alguna angustia o un consejo para seguir adelante, pero ahí estaba todo lo que necesitaba oír.
Una carta del 3 de enero de 1951 para Fredi Guthmann:
"Esta geografía inmensa que nos separa tiene un valor de símbolo, parece mostrar la otra geografía interior que también nos distancia. ¿Estuvimos realmente cerca alguna vez? Sí, por el cariño y por los gustos comunes"...
"El cariño queda, y la esperanza de algún encuentro en el futuro [...] pero de algún modo me doy cuenta de que usted no perteneció nunca a esto, que estaba siempre de paso"
"Poco le puedo contar de mí, y en realidad hasta que no reciba algunas líneas suyas me estaré preguntando si esta carta no es más una molestia para usted que otra cosa. (El pasado debería quedarse quieto, pero no quiere, se mueve, crece y vuelve; yo también recibo cartas que quisiera no recibir, cartas escritas por muertos"
Y para terminar...
"Una vez alguien se marchó para siempre de mi lado, y me dejó como despedida esta línea de Rilke: Il faut laisser seuls ceux qu'on aime. Es un buen consejo; dígame si debo seguirlo; la amistad se mantendrá del otro lado de las palabras, invariable"
enero 31, 2012
A falta de una cámara, las palabras
Las piernas de los niños cuelgan sobre el carro. Los dos miran pasar a los nuevos estudiantes de la universidad. La niña a la que le cuelgan torbellinos de pelo mira de reojo a su hermano y le sonríe. La puerta de atrás del carro está abierta. El padre se ha ido a entregar el pedido. Los niños lo esperan sentados sobre las páginas sueltas de unos periódicos olvidados en la maleta.
Se miran y se ríen. El niño, que es mucho más pequeño que su hermana, empieza a sentir que algo lo incomoda. Es el gato del carro que lo araña en la pierna. La llanta de repuesto le sirve para apoyar su antebrazo.
De repente paso yo. Pienso en mi cámara y en dos niños que están en el parqueadero de la universidad, mirándose y riéndose, sentados en la maleta del carro y con las piernitas colgando.
Se miran y se ríen. El niño, que es mucho más pequeño que su hermana, empieza a sentir que algo lo incomoda. Es el gato del carro que lo araña en la pierna. La llanta de repuesto le sirve para apoyar su antebrazo.
De repente paso yo. Pienso en mi cámara y en dos niños que están en el parqueadero de la universidad, mirándose y riéndose, sentados en la maleta del carro y con las piernitas colgando.
enero 27, 2012
Besos para Wilde
Hoy recibí una noticia que me dejó muy aburrida. Hace unos años, de vista en el cementerio Père Lachaise en París, busqué la tumba de Oscar Wilde para poner mis labios contra el cemento (luego supe que era "piedra" como si eso cambiara la sensación de estarle dando besos a la calle) y agradecerle un poco lo que me ayudó a vivir cuando apareció su retrato de Dorian Gray. Le di dos besos para ser exacta: uno en nombre de Luna y otro por lo que ya les conté.
Resulta que me enteré que "hasta comienzos de diciembre (2011) existía una multa de doce mil dólares para quien besara la tumba de Oscar Wilde". La peor parte de lo que estaba leyendo es esta "en vista de la inutilidad de la multa, los descendientes de Wilde, entre esos su nieto, decidieron LIMPIAR LOS BESOS DE LA LÁPIDA y levantar un muro de vidrio de dos metros de altura, pues, al parecer, el aceite del lápiz labial daña la piedra" ¡Mis besos no existen! ¡Quién se creen que son esos "descendientes para andar borrando mis besos! Ahora que vuelvo a leerlo siento otra vez una sensación de asco, rabia y por increíble que suene, exclusividad.
Una vez se pasó el shock de la noticia pensé: esto quiere decir que fui una de las últimas personas que pudo besar la tumba de Wilde ¡Qué única que soy! y a la vez ¡Qué miserable soy pensando que ese hecho me hace exclusiva!...por un momento pensé también en Luna. Pobre Luna, tendrá que darle un beso a un muro de vidrio, suavecito, limpio y frío. Ella no va a poder sentir la tierrita que se desprende de la roca cuando uno acerca los labios, ni tampoco va a pensar como yo que su beso está encima de otros besos y que al fin de cuentas, le está dando un beso a todas las mujeres que besaron a Wilde. Luna tendrá que conformarse con el beso que le di yo a Wilde en su nombre o de lo contrario, darle un beso a un vidrio que viene siendo algo así como tirarle un beso a alguien: no se siente la respiración, ni los poros, ni el aliento, ni la saliva del otro. Es decir, un fracaso de beso.
El día en que Luna visite el Père Lachaise en ese París monumental se cumplirá lo que dijo Mrs. Arbuthnot en Una mujer sin importancia: "un beso puede arruinar la vida de una persona".
enero 13, 2012
Poema campesino
Esta mañana la neblina bajó hasta la casa.
Lo lleno todo con un aire pesado y triste.
Se metió en las camas y levantó las colchas.
Me encontró sentada. Se detuvo ante mi mirada
y huyó entre los cafetales hasta perderse en lo
más alto de las montañas.
Me dejó sola, meciendo mi tristeza en el corredor.
Lo lleno todo con un aire pesado y triste.
Se metió en las camas y levantó las colchas.
Me encontró sentada. Se detuvo ante mi mirada
y huyó entre los cafetales hasta perderse en lo
más alto de las montañas.
Me dejó sola, meciendo mi tristeza en el corredor.
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